SANTÍSMO CRISTO DE LA BUENA MUERTE
Autor.- Tanto la imagen del Señor de la Buena Muerte, como la imagen de María Magdalena que llora a sus píes, salieron de la gubia del imaginero Antonio Castillo Lastrucci.
Fecha de ejecución de las imágenes.- Castillo Lastrucci talla la imagen del Señor de la Buena Muerte en el año 1938 y la de la Magdalena en el año 1944
Técnica.- Imágenes de bulto, talladas y policromadas en madera. En la imagen de la Magdalena se estofa y se dora.
Ciclo de la Pasión.- El Monte Calvario.
Momento de la Pasión.- Cristo ha muerto en la Cruz, su costado ha sido abierto por la lanza del centurión romano para certificar su defunción. El cuerpo sin vida aguarda el momento de ser descendido de la Cruz. A sus píes, María Magdalena, llora de rodillas.
Evangelio.- 19, 26. 32 - 37
Cofradía.- Real e Ilustre Hermandad Sacramental de la Inmaculada Concepción y Franciscana, Primitiva y Cisterciense Cofradía de Nazarenos de la Piedad de Nuestra Señora, Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Santa María Magdalena y María Santísima de la Hiniesta Dolorosa y Gloriosa Coronada.
Fecha de fundación.- 1560
Templo de culto.- Iglesia Parroquial de San Julián.
Templo de salida procesional.- Iglesia Parroquial de San Julián.
Jornada de procesión.- Tarde noche del Domingo de Ramos.
Localidad.- Sevilla.
Junto a la cruz de Jesús estaba María, la Magdalena. Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que traspasaron».
Juan, 19, 26. 32 - 37






